La pasada semana se presentó en Chelva la propuesta de Plan Estratégico de Turismo Rural en La Serranía. La convocatoria, enviada a ayuntamientos, agentes de desarrollo local y entidades de ámbito comarcal, presentó escaso interés en alcaldes y concejales de turismo comarcales, asistiendo únicamente representantes de seis pueblos. La mesa, presidida por el alcalde del municipio y el Director General de Turismo Interior, expuso un plan basado en el desarrollo a medio plazo, el diagnóstico integral de destino y la creación de un modelo aplicable a otras comarcas de interior de similares características: Els Ports, El Maestrat,...
Desde el CELs vemos con esperanza la inversión de dineros, esfuerzos y una participación democrática sin restricciones que concluya al menos en un análisis de mercado y que valore en su justa medida la necesidad de un turismo rural sostenible pese a las graves contradicciones de paisajes fuertemente degradados por minas, futuros parques eólicos y obras duras de infraestructuras como la futura autovía.
Por otra parte, el movimiento asociativo para la defensa de los intereses de las pequeñas empresas de turismo rural en la comarca choca fuertemente con una estructura que se ha creado alrededor del Grupo de Acción Local, pretendiendo armonizar intereses evidentemente contrapuestos. Nos estamos refiriendo a mesas sectoriales o de asamblea en un totum revolutum de PYMEs, empresarios mineros, asociaciones culturales y cívicas, etc. Mientras que en toda España el movimiento asociativo del turismo rural está nítidamente definido en las federaciones de cada comunidad, en el caso valenciano FEVALTUR, y en el del Estado ASETUR, donde sin mezclar asuntos tan diversos como los citados y centrándose únicamente en el turismo rural, se agrupan en estos momentos más de 4500 empresarios del sector.
No negamos la utilidad de una asociación de turismo rural específica de La Serranía, sino que vemos como una aberración asociativa es la mezcla tan dispar citada.
El CELs intervino en la presentación con las siguientes aportaciones, que sintetizamos a continuación:
1. Ordenación del Territorio
2. De la óptica local a la comarcal
3. Criterios rigurosos sobre medio ambiente
4. Impulso de una entidad, fundación u otro de carácter permanente sobre territorio y paisaje.
5. Concienciar y formar a alcaldes y concejales en materias específicas
6. Funcionamiento democrático
7. Neutralidad de las instituciones en cuanto a debilidades y fortalezas de la comarca
8. Agricultura, ganadería y otros aprovechamientos armonizados con una custodia del territorio
9. Servicios en igualdad de condiciones a los habitantes de las áreas metropolitanas

Francisco Díez