Sociedad Valenciana de Ornitología


La comarca de La Serranía, también conocida como Los Serranos, constituye una de las zonas más abruptas de la Comunidad Valenciana. La comarca es atravesada por el Río Turia, que discurre en varios tramos encaramado por estrechas gargantas o desfiladeros que resultan de un alto valor paisajístico.

En sus municipios se encuentran algunas de las montañas más elevadas de la provincia de Valencia, en las estribaciones de la Sierra de Javalambre. También aquí se conservan algunas de las más importantes masas forestales de la Comunidad Valenciana (sobre todo en Aras de los Olmos, Titaguas, Tuéjar, Benagéber y Chelva, zona que se ha popularizado con el nombre de "Alto Turia"). Nos encontramos ante una comarca muy extensa (1.392 km2), siendo la segunda más grande de la Comunidad Valenciana (después de la de Requena-Utiel). Su paisaje se caracteriza por presentar un variado mosaico de comunidades vegetales que favorecen la presencia de una amplia comunidad faunística.

La comarca de La Serranía se encuentra afectada por las zonas eólicas 7, 8 y 9 del Plan Eólico Valenciano.

La presencia de zonas de cultivo intercaladas con bosque, zonas de matorral, sabinar y pastizales de alta montaña favorecen la presencia de una riqueza faunística que podría verse amenazada por la ubicación de los nuevos parques eólicos que se prevé construir.

Toda la fauna en general sufrirá las consecuencias de estas construcciones, pero las aves podrían ser el grupo más afectado, debido a una importante pérdida de hábitat. Gran parte de la comarca ha sido propuesta por Seo/BirdLife comoLugar de Importancia para las Aves (IBA)

En la comarca de La Serranía contamos con una extraordinaria riqueza en aves rapaces. Entre las especies de hábitos rupícolas encontramos el Águila Perdicera (Hieraaetus fasciatus), el Águila Real (Aquila chrysaetos), el Búho Real (Bubo bubo) y el Halcón Peregrino (Falco peregrinus). Otras utilizan los ambientes forestales, como el Águila Culebrera (Circaetus gallicus), el Águila Calzada (Hieraaetus pennatus), el Ratonero Común (Buteo buteo), el Alcotán (Falco subbuteo), el Azor (Accipiter gentilis) y el Gavilán (Accipiter nisus). Entre las especies carroñeras podemos observar a los majestuosos Buitres Leonados (Gyps fulvus) que, aunque no nidifican en la comarca, resultan relativamente frecuentes. Con un poco de suerte también es posible observar el Alimoche Común (Neophron percnopterus), especie catalogada como Vulnerable en el Catálogo Valenciano de Especies de Fauna Amenazada y de la que existe en la comarca 1 pareja nidificante (la única de la provincia de Valencia).

Una vez sean instalados los parques eólicos en esta comarca, se prevé que todas estas aves sufran una merma en sus territorios de cría y especialmente en sus áreas de campeo.

No hay que olvidar que en algún momento de su ciclo vital se verán obligadas a cruzar estas zonas y deberán enfrentarse a las aspas de los molinos. Puede que tengan éxito y crucen sin problemas o puede que sean jóvenes e inexpertos y acaben destrozados por una de las aspas. Además, hay que tener en cuenta que la instalación de los molinos conlleva la apertura de pistas forestales para poder acceder a lugares muchas veces inaccesibles y por tanto en un buen estado de conservación, lo que puede acarrear molestias adicionales para la fauna.

Por último, es importante señalar que todo parque eólico lleva asociado sus correspondientes tendidos eléctricos para evacuar la energía generada, estructuras que resultan muy peligrosas para la avifauna por el riego de colisión y/o electrocución. No hay que olvidar que los aerogeneradores son para siempre y nuestras aves no. Si sufren molestias, probablemente acaben desplazándose hacia lugares más tranquilos (si es que les queda alguno). Todo ésto causará graves molestias a las aves y alteraciones irreversibles en su hábitat.

Tampoco hay que olvidar a los pequeños paseriformes que, aunque menos visibles, también son importantes y van a ser testigos de cómo las máquinas alteran sus hábitats durante la construcción de los parques eólicos. Después tendrán que sufrir también el riesgo de colisión con los molinos. La afección al hábitat podría ser especialmente significativa para especies que poseen un área de distribución reducida en la Comunidad Valenciana (Roquero rojo Monticola saxatilis, Alondra común Alauda arvensis, etc.), así como para aquellas que cuentan con estados de conservación desfavorables (Alondra de Dupont, Chersophilus duponti, Curruca tomillera
Sylvia conspicillata, Bisbita campestre Anthus campestris, Escribano hortelano Emberiza hortulana, Collalba negra Oenanthe leucura, etc).

Lo mismo sucederá con las especies estrictamente migratorias, tanto planeadores diurnos (Milano Negro Milvus migrans, Milano Real Milvus milvus, Abejero Europeo Pernis apivorus, Aguilucho Cenizo Circus pygargus, Cigüeña Negra Ciconia nigra, etc.), como migradores nocturnos (muchos paseriformes). Algunas de estas especies realizan unos pasos migratorios sobre la comarca muy señalados con un número de ejemplares muy elevado. Suelen concentrar el grueso del paso migratorio en unos pocos días con el correspondiente riesgo de que ese día la visibilidad sea mala, o el viento fuerte y les impida volar a gran altura, y tropiecen con las aspas de un parque eólico. No hemos de olvidar que la mayoría de las rapaces presentan una altura de vuelo que corresponde con el radio de giro de las aspas de los molinos.

Así pues, además del impacto visual que sufriremos nosotros cada vez que miremos hacia las crestas de nuestros montes, o el acústico cada vez que nos encontremos cerca de un parque, las aves de nuestra comarca deberán aprender a convivir con estos gigantes. Nosotros podremos bajar la cabeza y evitar ver y oir, pero a nuestras aves no les quedará más remedio que aprender a evitarlos si no quieren morir.